Incendios de origen eléctrico: causas, prevención y sistemas de protección
La presencia de instalaciones eléctricas en prácticamente todos los sistemas críticos de un edificio convierte el riesgo eléctrico en un factor determinante dentro de la estrategia de protección contra incendios. En naves industriales, edificios comerciales, centros logísticos o salas técnicas, un incidente de este tipo puede comprometer la sectorización, la evacuación, la continuidad operativa y la intervención de emergencia.
Por este motivo, la seguridad frente a incendios eléctricos debe abordarse desde una perspectiva técnica global: control del riesgo en fase de diseño, mantenimiento preventivo, detección temprana, sistemas de extinción adecuados, compartimentación y control de humos. Esta visión permite reducir la probabilidad de desarrollo del incendio y limitar sus consecuencias sobre personas, bienes e instalaciones.
¿Qué aprenderás en este artículo?
- Aprenderás a identificar un incendio eléctrico
- Conocerás las principales causas de los incendios eléctricos
- Sabrás qué sistemas son los más adecuados para prevenir y extinguir un incendio
Qué es un incendio de origen eléctrico
Un incendio de origen eléctrico es aquel en el que la energía eléctrica actúa como fuente de ignición. El proceso puede iniciarse por generación de calor, arco eléctrico, chispa, sobretemperatura localizada o defecto de aislamiento en una instalación, equipo, cuadro eléctrico, canalización, batería, SAI, transformador o maquinaria conectada a red.
En este tipo de escenarios, el análisis debe diferenciar entre el origen del fuego, la presencia de tensión durante la intervención y los elementos constructivos o combustibles que pueden favorecer la propagación.
Por qué los incendios eléctricos son especialmente peligrosos
Su peligrosidad se asocia a tres factores: inicio en zonas no visibles, posible presencia de tensión eléctrica durante la emergencia y generación de humo en espacios técnicos o recorridos de instalaciones. Falsos techos, patinillos, bandejas de cableado y envolventes de cuadros pueden retrasar la identificación del foco.
Diferencia entre un fallo eléctrico y un incendio con presencia eléctrica
Un fallo eléctrico es una anomalía funcional o de seguridad: sobreintensidad, derivación, arco, defecto de aislamiento, falso contacto o calentamiento anómalo. Un incendio con presencia eléctrica es un escenario de intervención en el que existen equipos, conductores o cuadros energizados. Esta diferencia condiciona el corte de suministro, la selección del agente extintor y la seguridad del personal de emergencia.
Cómo identificar un posible incendio eléctrico
Identificar un incendio eléctrico puede ser complejo, ya que a menudo se inicia en áreas ocultas como paredes o techos, donde los cables eléctricos están instalados. Las señales comunes de un incendio eléctrico incluyen las siguientes.
Olor a quemado o plástico derretido
El olor a aislamiento quemado, resina, PVC, goma o material plástico fundido puede indicar calentamiento anómalo en conductores, bornes, regletas, envolventes o equipos eléctricos.
Chispas, llamas o ruidos anómalos en la instalación
Chispas, arcos visibles, crepitaciones, zumbidos o vibraciones no habituales en cuadros eléctricos, canalizaciones o maquinaria deben considerarse señales de riesgo. La intervención debe quedar limitada a personal cualificado.
Cortes de suministro, sobrecalentamientos o disparos eléctricos
Disparos repetidos de magnetotérmicos, diferenciales o fusibles, pérdidas de tensión, envolventes calientes o rearme frecuente de protecciones pueden indicar sobrecarga, fuga, defecto de aislamiento o deterioro de componentes.
Puntos calientes detectados mediante termografía
La termografía infrarroja permite identificar sobretemperaturas en embarrados, bornes, conexiones, protecciones, transformadores, variadores, motores y equipos de potencia. Es una herramienta de mantenimiento predictivo aplicable a instalaciones con carga eléctrica relevante.
Principales causas de los incendios eléctricos
La lista de causas que provocan este tipo de incendios es extensa, pero algunas de las más comunes son las siguientes:
Sobrecargas en circuitos, cuadros o equipos eléctricos
Una sobrecarga se produce cuando la demanda eléctrica supera la capacidad prevista del circuito, equipo o protección. Si el fenómeno se mantiene en el tiempo, se produce incremento térmico en conductores, conexiones y envolventes.
Cables dañados, mal dimensionados o deteriorados
El envejecimiento del aislamiento, una sección insuficiente, daños mecánicos, exposición a temperatura, humedad o agentes químicos pueden reducir la seguridad del cableado y favorecer cortocircuitos o calentamientos localizados.
Conexiones defectuosas y falsos contactos
Un par de apriete incorrecto, una borna floja, oxidación o degradación de una conexión generan resistencia de contacto. El efecto térmico puede alcanzar temperaturas suficientes para iniciar la combustión de materiales cercanos.
Falta de mantenimiento eléctrico preventivo
La ausencia de revisiones periódicas impide detectar calentamientos, protecciones defectuosas, acumulación de suciedad, corrosión, holguras mecánicas o degradación de componentes eléctricos.
Acumulación de polvo, suciedad o humedad en instalaciones eléctricas
El polvo puede comportarse como carga combustible. La humedad favorece derivaciones, corrosión y pérdida de aislamiento. En entornos industriales, la presencia de partículas en suspensión requiere especial atención en cuadros, bandejas y salas técnicas.
Maquinaria industrial, baterías y equipos eléctricos de alto consumo
Motores, cargadores, baterías de litio, SAIs, variadores de frecuencia, centros de transformación y maquinaria de proceso concentran elevada densidad energética. Su control debe integrarse dentro del plan de mantenimiento y del plan de protección contra incendios.
En este tipo de entornos, el cableado y sus sistemas de aislamiento también deben considerarse elementos críticos. Según datos de la NFPA sobre incendios en propiedades industriales y manufactureras, los incendios de aislamiento de cables eléctricos representaron el 11% de los daños materiales directos totales registrados en este tipo de instalaciones en 2023.
Riesgos de los incendios eléctricos en naves industriales y edificios comerciales
Los incendios eléctricos pueden generar consecuencias relevantes en edificios con elevada actividad técnica, operativa o comercial. Su impacto no depende únicamente del punto de origen, sino también de la configuración del edificio, los materiales presentes, las instalaciones afectadas y la capacidad de limitar la propagación del fuego y del humo.
Propagación del fuego y del humo por zonas ocultas
Los pasos de instalaciones, patinillos, falsos techos, bandejas de cableado y huecos técnicos pueden facilitar la extensión del fuego o del humo entre recintos. La sectorización contra incendios en naves industriales debe considerar estos recorridos desde fase de proyecto.
Daños en maquinaria, mercancías e instalaciones críticas
Un incendio por electricidad puede afectar cuadros generales, líneas de producción, sistemas de climatización, equipos de control, servidores, mercancías almacenadas, instalaciones de seguridad y elementos estructurales próximos al foco.
Paradas de actividad y pérdida de continuidad operativa
En entornos industriales, logísticos o comerciales, el daño eléctrico puede provocar interrupción de procesos, indisponibilidad de zonas productivas, pérdida de servicio, afección a suministros críticos y necesidad de revisión técnica antes del reinicio de actividad.
Riesgos para la evacuación y la intervención de emergencia
La producción de humo reduce la visibilidad, modifica las condiciones térmicas del recinto y dificulta la localización del foco. Las cortinas de humo permiten contener, canalizar o delimitar los gases generados durante el incendio, de acuerdo con la estrategia de control de humos prevista en el edificio.
Cómo prevenir incendios eléctricos
Para impulsar la seguridad de cualquier edificio, es fundamental diseñar la instalación eléctrica de forma correcta e invertir tiempo y recursos en un mantenimiento constante. Esto ayudará a tener las instalaciones en perfectas condiciones y reducir drásticamente las amenazas.
Diseño correcto de la instalación eléctrica
El diseño eléctrico debe contemplar potencia instalada, simultaneidad, tipo de carga, condiciones ambientales, selectividad de protecciones, ventilación, canalizaciones, envolventes, ubicación de cuadros y accesibilidad para mantenimiento.
Mantenimiento periódico y revisión de cuadros eléctricos
Las revisiones deben incluir inspección visual, limpieza técnica, reapriete de conexiones, comprobación de protecciones, verificación de aislamiento, control de temperatura y revisión documental de intervenciones.
Termografía infrarroja y control de puntos calientes
La inspección termográfica permite detectar anomalías térmicas sin desmontaje y con la instalación en carga. Su aplicación resulta indicada en cuadros generales, subcuadros, centros de transformación, motores, embarrados y equipos con consumo elevado.
Limpieza, orden y control de materiales combustibles
Los materiales combustibles no deben almacenarse junto a cuadros eléctricos, cargadores, baterías, equipos de potencia o zonas con ventilación insuficiente. La limpieza técnica reduce el riesgo de acumulación de polvo y residuos combustibles.
Formación de personal y protocolos de actuación
El personal debe conocer los indicios de fallo eléctrico, las limitaciones de intervención, la ubicación de cortes de suministro, los medios de extinción disponibles y los procedimientos de evacuación.
Sistemas de protección frente a incendios eléctricos
La protección frente a incendios eléctricos debe plantearse mediante una combinación de sistemas que permitan detectar, controlar y limitar el avance del incendio. La selección de cada solución dependerá del tipo de edificio, el uso previsto, la presencia de equipos eléctricos y las condiciones de evacuación.
Sistemas de control de temperatura
Se recomienda contar con sistemas de control y monitorización de la temperatura para detectar puntos calientes y evitar que surjan chispas o llamas. Se pueden utilizar cámaras térmicas o técnicas de termografía infrarroja.
Sistemas de detección temprana de humos, gases o temperaturas
Es esencial contar con sistemas automáticos de detección para alertar al personal del peligro, recomendándose detectores de humo o gases de alta sensibilidad.
Sistemas de extinción
Ante incendios eléctricos, lo mejor es evitar los sistemas que usan agua. Se recomienda usar sistemas de extinción con gas o polvo, que no son conductores de electricidad y generan menos daños.
Sectorización contra incendios y barreras de humos
Es fundamental contar con cortinas cortafuegos y barreras de humo para contener el incendio en el área donde comenzó y evitar su propagación. Esto protegerá el resto del edificio, reducirá los daños en los bienes almacenados y facilitará la evacuación de los trabajadores.
Qué hacer ante un incendio eléctrico
La actuación ante un incendio eléctrico debe priorizar la seguridad de las personas y evitar intervenciones no controladas sobre equipos energizados.
Cortar la corriente eléctrica si puede hacerse con seguridad
El corte de alimentación reduce el riesgo de descarga y facilita la intervención. Debe realizarse desde un punto seguro, mediante el dispositivo previsto y por personal capacitado.
No utilizar agua sobre equipos energizados
El agua puede conducir corriente eléctrica y generar riesgo directo para las personas. Su uso sobre equipos con tensión debe descartarse hasta confirmar el corte de suministro y las condiciones de seguridad.
Usar agentes extintores adecuados para presencia eléctrica
El agente extintor debe ser compatible con equipos eléctricos energizados y con las características del recinto. La elección debe responder al plan de emergencia y a la evaluación del riesgo.
Evacuar y avisar a los servicios de emergencia
Si el incendio no puede controlarse de forma segura en fase inicial, debe activarse el plan de emergencia, evacuar la zona afectada y avisar a los servicios externos.
Errores comunes al actuar frente a un incendio eléctrico
Una intervención incorrecta puede incrementar el riesgo para las personas, favorecer la propagación del incendio o dañar equipos críticos.
Intentar apagarlo con agua
El uso de agua sobre equipos energizados puede provocar electrocución, arco eléctrico o extensión del daño a otros componentes.
Manipular cuadros eléctricos sin formación
La intervención sobre cuadros, protecciones, conductores o embarrados debe quedar restringida a personal autorizado y formado.
No cortar la alimentación eléctrica
Mantener la instalación energizada incrementa el riesgo de reignición, descarga y continuidad del arco eléctrico.
Normativa y revisión técnica de instalaciones con riesgo eléctrico
La normativa de seguridad contra incendios establece criterios para reducir el riesgo de propagación, facilitar la evacuación y permitir la intervención de los servicios de emergencia.
Seguridad contra incendios en edificios comerciales
En edificios no industriales, el CTE DB-SI establece reglas y procedimientos para cumplir las exigencias básicas de seguridad en caso de incendio. Incluye condiciones relativas a propagación interior, propagación exterior, evacuación, instalaciones de protección contra incendios, intervención de bomberos y resistencia al fuego de la estructura.
Protección contra incendios en establecimientos industriales
En establecimientos industriales, el análisis del riesgo eléctrico debe integrarse dentro de la estrategia general de seguridad contra incendios del edificio. Esto implica revisar la configuración de sectores, los recorridos de evacuación, las instalaciones PCI, los sistemas de detección, la extinción prevista y las medidas de control de propagación del fuego y del humo.
El Real Decreto 164/2025 establece que el Reglamento de seguridad contra incendios en los establecimientos industriales debe permitir “facilitar su rápida detección, limitar su propagación y posibilitar su extinción”. Esta formulación refuerza la necesidad de abordar el incendio eléctrico desde una solución conjunta de detección, compartimentación, control de humos y mantenimiento técnico.
Por qué conviene revisar el plan de protección si el edificio es anterior a 2025
Los edificios existentes pueden presentar ampliaciones eléctricas, cambios de uso, incorporación de baterías, cargadores, equipos conectados, nuevas cargas de proceso o modificaciones en recorridos de evacuación. Estas variaciones justifican una revisión técnica del plan de protección contra incendios y de la compatibilidad entre instalación eléctrica, sectorización y control de humos.
Cómo mejorar la seguridad contra incendios eléctricos en tu instalación
La mejora de la seguridad debe partir de una revisión técnica del edificio y de sus instalaciones.
Evaluación previa del riesgo
La evaluación debe identificar puntos de ignición eléctrica, cargas combustibles próximas, recorridos de propagación, sectores de incendio, vías de evacuación, equipos críticos y condiciones de intervención.
Elección de sistemas de detección, extinción y sectorización
La selección de sistemas debe realizarse según el escenario de riesgo. En esta fase intervienen detección, extinción, ingeniería contra incendios, compartimentación, control de humos y requisitos de mantenimiento.
Plan de mantenimiento y revisión continua
El mantenimiento debe incluir pruebas funcionales, inspecciones eléctricas, revisión de sistemas PCI, control documental, registro de incidencias y actualización del plan de emergencia cuando existan cambios de uso o de configuración.