
Edificios históricos y seguridad contra incendios: puntos clave en la rehabilitación
La rehabilitación de edificios históricos en España ha cobrado una relevancia significativa en los últimos años. Según datos del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), en 2024 se visaron 55.473 viviendas para gran rehabilitación, lo que representa un incremento del 47% respecto al año anterior y del 117% en comparación con 2019. Este aumento refleja una tendencia creciente hacia la conservación y adaptación del patrimonio arquitectónico.
En este contexto, garantizar la seguridad contra incendios es un reto clave en la rehabilitación de inmuebles con valor histórico. La presencia de materiales antiguos inflamables, sistemas eléctricos obsoletos y restricciones normativas exige la implementación de soluciones que protejan tanto a los ocupantes como a la estructura del edificio sin comprometer su valor patrimonial.
Evaluación estructural y de riesgos: primer paso en la rehabilitación
Antes de intervenir en un edificio histórico, es imprescindible realizar un análisis detallado en cuatro ámbitos clave:
Estructura del edificio
Es fundamental evaluar la estabilidad de la edificación y determinar si los elementos estructurales requieren refuerzos. En algunos casos, los materiales originales pueden haber perdido capacidad portante, haciendo necesario el uso de refuerzos metálicos, laminados ignífugos o técnicas de consolidación estructural.
Instalaciones y sistemas eléctricos
Uno de los principales riesgos en edificios históricos es la presencia de instalaciones eléctricas obsoletas, que pueden incumplir la normativa vigente y representar un peligro ante sobrecargas o cortocircuitos. La antigüedad del cableado y la falta de dispositivos de seguridad aumentan la probabilidad de incendios, por lo que su actualización es imprescindible en cualquier rehabilitación.
Para ello, primero se debe identificar el tipo de instalación existente, evaluando el estado del cableado y la distribución de cargas eléctricas. Si el sistema no cumple con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) o presenta materiales deteriorados y conexiones deficientes, su sustitución es obligatoria.
La modernización debe garantizar seguridad sin afectar la estética del edificio. La instalación de canalizaciones ocultas, el uso de conductores ignífugos y la incorporación de dispositivos de protección, como interruptores diferenciales y detectores de sobrecarga, permiten adaptar la red eléctrica sin comprometer la integridad arquitectónica.
Restricciones estéticas y normativas
Uno de los mayores retos en la rehabilitación de edificios históricos es garantizar la seguridad sin alterar su estética original, ya que, por normativa, algunos edificios no pueden modificar ciertos elementos como fachadas, carpinterías o detalles decorativos. Para ello, se pueden aplicar tratamientos ignífugos, como barnices y lacas en la madera, que mejoran su resistencia al fuego sin modificar su apariencia.
Siempre que sea posible, se prioriza la restauración en lugar de la sustitución, reforzando materiales originales sin introducir elementos modernos que alteren la autenticidad del edificio. Además, el uso de pinturas y revestimientos con clasificación al fuego permite mejorar la seguridad sin afectar al acabado original. El objetivo es equilibrar la conservación patrimonial con la protección contra incendios, aplicando soluciones reversibles y compatibles con la estructura original.
Protección contra incendios (PCI)
La evaluación de la protección contra incendios (PCI) en un edificio histórico es clave para determinar qué elementos necesitan refuerzo o sustitución para mejorar la seguridad ante un incendio. Esto implica analizar la resistencia al fuego de los materiales existentes y la presencia de elementos inflamables que puedan favorecer la propagación del fuego.
Para garantizar la estabilidad estructural, es fundamental medir la clasificación de resistencia al fuego según la norma UNE-EN 13501-2, verificando si los materiales pueden soportar altas temperaturas sin colapsar. En paralelo, se debe identificar la presencia de aislantes combustibles, barnices no ignífugos o revestimientos inflamables, sustituyéndolos o aplicando tratamientos de protección pasiva, como morteros ignífugos o paneles de alta resistencia térmica.
¿Qué establece el Código Técnico de la Edificación (CTE)?
Según el Código Técnico de la Edificación (CTE), en España se entiende por rehabilitación de edificios cualquier intervención que afecte de manera significativa a la estructura, seguridad o habitabilidad del inmueble. Estas intervenciones pueden incluir reformas, ampliaciones, cambios de uso, mejoras estructurales o actualización de instalaciones.
El CTE establece que los edificios rehabilitados deben cumplir con las mismas exigencias de seguridad que los edificios de nueva construcción, lo que incluye los aspectos de seguridad estructural, habitabilidad, accesibilidad y, por supuesto, la seguridad en caso de incendio.
El Documento Básico SI (Seguridad en caso de incendio) del CTE establece que, en los edificios rehabilitados, es obligatorio:
- Adecuar las condiciones de evacuación y compartimentación del edificio a las normativas actuales, si no se cumple con las exigencias mínimas.
- Reforzar las estructuras si los materiales originales no ofrecen la resistencia al fuego necesaria.
- Instalar sistemas de detección y extinción de incendios adecuados si el edificio no dispone de ellos o si los sistemas existentes están obsoletos.
Oportunidades de mejora en la protección contra incendios en la rehabilitación de edificios históricos
La rehabilitación de edificios históricos supone una oportunidad clave para mejorar la seguridad contra incendios. En este proceso, es fundamental abordar dos aspectos: la seguridad eléctrica y el refuerzo estructural, que afectan directamente a la resistencia del edificio, y, por otro lado, la implementación de sistemas de sectorización, que permiten contener la propagación del fuego de forma eficiente y sin alterar la estética del inmueble.
Seguridad eléctrica
Las instalaciones eléctricas antiguas representan un alto riesgo de incendio. Según El País, casi el 80% de las viviendas en España presentan deficiencias eléctricas, lo que incrementa la posibilidad de fallos y sobrecargas. En edificios históricos, donde muchas instalaciones no han sido actualizadas, este problema es aún más crítico. Para reducir riesgos, se debe evaluar la instalación existente.
Reforzar las estructuras
Los edificios históricos pueden presentar estructuras que no cumplen con las normativas actuales debido a materiales envejecidos o falta de resistencia al fuego. Para mejorar la seguridad sin modificar su diseño original, es necesario reforzar techos, suelos y muros con soluciones discretas.
El uso de revestimientos ignífugos, morteros de protección térmica y láminas resistentes al fuego permite mejorar la estabilidad y retardar la propagación de incendios sin necesidad de sustituir elementos originales. Estas soluciones aumentan la resistencia estructural sin afectar la estética del inmueble.
Al aplicar estos refuerzos, se debe garantizar que los materiales sean compatibles con la construcción original, asegurando un equilibrio entre seguridad, funcionalidad y conservación patrimonial.
Sectorización de incendios en la rehabilitación de edificios históricos
Las cortinas cortafuegos son la mejor opción para la sectorización de incendios en edificios históricos, ya que garantizan la protección sin afectar la estructura ni la estética del inmueble. Su impacto estructural es mínimo, ya que no requieren refuerzos en muros ni grandes modificaciones, lo que las hace ideales para edificaciones con restricciones patrimoniales.
A diferencia de otros sistemas, su flexibilidad permite adaptarse a cualquier espacio, incluso en aberturas de gran tamaño o pasillos irregulares, ofreciendo una compartimentación eficaz sin alterar la funcionalidad del edificio. Además, cumplen con la normativa UNE-EN 1634-1 y UNE-EN 13501-2, lo que permite su instalación sin necesidad de obras complejas ni demoliciones que puedan comprometer la conservación del patrimonio.
Otra gran ventaja es su rápida instalación y menor coste en comparación con soluciones tradicionales como muros cortafuegos o puertas de gran tamaño, lo que reduce los tiempos de intervención y facilita la operatividad del edificio. Además, su diseño retráctil las hace prácticamente invisibles cuando no están en uso, permitiendo conservar la estética del inmueble sin elementos invasivos.
En términos de seguridad, ofrecen una protección localizada en zonas de alto riesgo, como cocinas, almacenes o pasillos de evacuación, activándose automáticamente en caso de incendio para contener la propagación del fuego y del humo. Por último, su durabilidad y bajo mantenimiento las convierten en una solución eficiente a largo plazo, asegurando un rendimiento fiable sin grandes intervenciones periódicas.
Otras consideraciones a tener en cuenta con edificios rehabilitados
Además de la protección contra incendios, la rehabilitación de un edificio histórico debe garantizar el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Código Técnico de la Edificación (CTE) en términos de seguridad estructural, habitabilidad y accesibilidad.
Desde un punto de vista estructural, es fundamental que el edificio se adecúe a la normativa vigente, asegurando la estabilidad de los elementos constructivos y reforzando aquellos que puedan comprometer su integridad sin afectar su valor patrimonial.
En cuanto a habitabilidad, la rehabilitación debe contemplar la mejora de la ventilación y la climatización, optimizando las condiciones térmicas y de confort dentro del edificio sin alterar su diseño original. La implementación de soluciones eficientes en términos de aislamiento y renovación de aire contribuye a la conservación del inmueble y al bienestar de sus ocupantes.
Por otro lado, la accesibilidad es un factor clave en cualquier rehabilitación, garantizando la adaptación del edificio a las normativas que facilitan su uso por parte de personas con movilidad reducida. La instalación de rampas, ascensores o barandillas de seguridad debe integrarse respetando la estética del inmueble y asegurando su funcionalidad sin comprometer su estructura original.
Considerar estos aspectos no solo permite que el edificio cumpla con la legislación vigente, sino que también mejora su eficiencia y funcionalidad, asegurando que su uso sea seguro, cómodo y accesible para todos.
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