Protección contra incendios en edificios cerrados temporalmente o en reforma
La protección contra incendios en edificios cerrados temporalmente o en reforma debe evaluarse en función del estado real del inmueble, el uso previsto, la carga de fuego existente y las condiciones de mantenimiento de los sistemas PCI. Aunque el edificio no tenga ocupación ordinaria, puede mantener instalaciones en servicio, zonas técnicas activas, trabajos provisionales o elementos de compartimentación afectados por la reforma.
Este enfoque no responde a la protección de edificios abandonados, sino a inmuebles que van a ser reocupados, reformados, alquilados, vendidos o puestos de nuevo en servicio. En estos casos, el objetivo es comprobar si el edificio conserva las prestaciones previstas en materia de propagación interior, sectorización, control de humos, estabilidad de los elementos resistentes al fuego y disponibilidad operativa de los sistemas de protección contra incendios.
Esta revisión debe realizarse tomando como referencia las exigencias aplicables del CTE DB-SI y del RIPCI, especialmente cuando el cierre temporal o la reforma puedan afectar a la compartimentación, a los recorridos de evacuación, al control de humos o al funcionamiento de los sistemas PCI.
¿Qué aprenderás en este artículo?
- Por qué un edificio cerrado temporalmente sigue teniendo riesgo de incendio
- Evaluación inicial de seguridad contra incendios durante el cierre o la reforma
- Medidas de protección contra incendios en edificios cerrados temporalmente o en reforma
- Particularidades de la protección contra incendios en edificios rehabilitados
Por qué un edificio cerrado temporalmente sigue teniendo riesgo de incendio
En un edificio cerrado temporalmente o en fase de reforma, el riesgo de incendio no desaparece: cambia en función del estado real del inmueble. Durante esta fase pueden coexistir zonas en servicio, áreas intervenidas, instalaciones provisionales y elementos constructivos que todavía no han recuperado sus prestaciones definitivas.
Fases de obra con protección incompleta o modificada
Durante una reforma, el edificio puede quedar temporalmente dividido en zonas con distintos grados de intervención: áreas ya ejecutadas, zonas en obra, espacios pendientes de actuación y recorridos provisionales de paso o trabajo. Este punto es especialmente relevante porque la seguridad contra incendios no debe valorarse sólo en el estado final del proyecto, sino también durante las fases intermedias de ejecución. En cada fase conviene comprobar que las condiciones existentes no generan comunicaciones no previstas entre sectores ni incrementan el riesgo de propagación del fuego o del humo.
Trabajos de obra con generación de focos de ignición
Las obras pueden incorporar trabajos con riesgo específico de incendio, como corte, soldadura, radial, trabajos eléctricos, aplicación de calor o uso de maquinaria portátil. Estos trabajos deben evaluarse en relación con la carga de fuego próxima, la ventilación del espacio y la disponibilidad de medios de detección y extinción.
Acopios temporales y materiales no previstos en el uso original
Durante el cierre o la reforma pueden aparecer materiales que no formaban parte del uso habitual del edificio: embalajes, palets, aislamientos, mobiliario retirado, plásticos de protección, cableado o residuos de obra.
El riesgo no depende solo de la cantidad de material, sino de su ubicación. Los acopios junto a patinillos, pasos de instalaciones, salas técnicas, huecos verticales o elementos de compartimentación pueden favorecer la propagación del fuego y del humo.
Evaluación inicial de seguridad contra incendios durante el cierre o la reforma
Durante una reforma, el edificio debe leerse como una configuración provisional, no como el edificio original ni como el edificio terminado. Esto es especialmente importante cuando la obra se ejecuta por fases y conviven zonas operativas, áreas intervenidas y espacios pendientes de acondicionar.
Desde el punto de vista PCI, la revisión debe centrarse en tres aspectos: si los sectores de incendio siguen estando definidos, si los límites de compartimentación mantienen continuidad y si el humo puede propagarse por huecos, atrios, patinillos, falsos techos o grandes espacios diáfanos.
En este tipo de actuaciones, una abertura provisional, un paso de instalaciones sin resolver o una barrera retirada temporalmente puede modificar el comportamiento del edificio frente al fuego. Por eso, la protección contra incendios debe analizarse también durante la fase de obra, no solo en la solución final proyectada.
Medidas de protección contra incendios en edificios cerrados temporalmente o en reforma
Las medidas de protección contra incendios en edificios cerrados temporalmente o en reforma deben definirse a partir del riesgo real del inmueble y del estado de sus sistemas existentes. Deben considerarse la protección activa y pasiva, el mantenimiento de los sistemas PCI, el control de accesos, la gestión de la carga de fuego y las condiciones de intervención de los servicios de emergencia.
No obstante, en edificios con actividad suspendida o en fase de reforma, la sectorización contra incendios adquiere un papel especialmente relevante. Si se produce un incendio y no existe ocupación ordinaria, la capacidad del edificio para limitar la propagación del fuego y del humo entre sectores puede ser determinante para reducir daños, evitar la afectación de zonas colindantes y facilitar la intervención.
Sectorización frente a la propagación del fuego
La sectorización contra incendios consiste en dividir un edificio en sectores de incendio independientes, delimitados por elementos con una resistencia al fuego determinada. Su objetivo es impedir que el fuego, el humo y la temperatura se propaguen libremente desde la zona afectada hacia otros espacios del inmueble.
Cortinas cortafuegos y barreras de control del humo fijas
Las cortinas fijas cortafuegos pueden emplearse como solución textil permanente en puntos donde sea necesario mantener una separación resistente al fuego sin recurrir a elementos constructivos convencionales. Su función es contribuir a la compartimentación del edificio, limitando la propagación del fuego entre zonas comunicadas, siempre de acuerdo con la clasificación exigida y las condiciones de instalación del proyecto.
Por su parte, las barreras fijas de control de humos pueden actuar como elementos delimitadores o canalizadores del humo. En el primer caso, permiten contener los gases dentro de un depósito de humos determinado; en el segundo, ayudan a conducirlos hacia las zonas previstas de evacuación o extracción. Este tipo de solución resulta especialmente útil en naves logísticas, grandes almacenes, aparcamientos, atrios o espacios de gran volumen.
Particularidades de la protección contra incendios en edificios rehabilitados
En edificios rehabilitados, la protección contra incendios debe adaptarse a las limitaciones del inmueble existente y al nuevo uso previsto. A diferencia de una obra nueva, la intervención puede estar condicionada por elementos estructurales, alturas libres, huecos existentes, recorridos de evacuación, patinillos, instalaciones previas o criterios de conservación arquitectónica.
En estos casos, la sectorización adquiere un papel relevante porque permite compatibilizar las exigencias de seguridad con la configuración real del edificio. No siempre es viable incorporar soluciones constructivas convencionales sin afectar a la distribución, a la estética o a la funcionalidad del espacio. Por ello, las soluciones textiles pueden ser una alternativa eficaz en zonas donde se requiere compartimentar sin introducir elementos permanentes de gran impacto.
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